jueves, 23 de abril de 2009

CERAMICA

INDICE

I. INTRODUCCIÓN. LA CERÁMICA COMO FUENTE DE INVESTIGACIÓN
II. LA PRODUCCIÓN DE LA CERÁMICA
I. LA MATERIA PRIMA: LA ARCILLA
II. EL MODELADO Y DECORACIÓN
III. LA COCCIÓN
III. DIFUSIÓN Y COMERCIALIZACIÓN
IV. TIPOLOGÍA
I. FUNCIONALIDAD Y USOS
I. VAJILLA DE MESA
I. BARNIZ NEGRO ITÁLICO Y CAMPANIENSE
II. TERRA SIGILLATA
I. Itálica (TSI)
II. Gaelica (TSG)
III. Hispánica (TSH)
IV. Africana (TSA)
V. Focense (TSF)
III. PAREDES FINAS
IV. CERÁMICA VIDRIADA
II. COCINA
III. TRANSPORTE Y ALMACENAMIENTO
IV. LUCERNAS
V. OTRAS


1. LA CERÁMICA COMO FUENTE DE INVESTIGACIÓN
A lo largo de la historia del hombre, la cerámica, desde su aparición en el Neolítico, ha sido el material más utilizado para realizar recipientes de uso cotidiano. Por esta razón, los arqueólogos encuentran en los yacimientos gran cantidad de fragmentos que aportan mucha información sobre la vida cotidiana y la economía de sus usuarios.

La cerámica es un inestimable fósil director por los siguientes aspectos:
· Es omnipresente prácticamente en todas excavaciones.
· Es el material más abundante de todos los recogidos o recuperados en los yacimientos arqueológicos.
· Es durable - sobrevive cuando no lo hacen muchos otros materiales, perdurando durante siglos e incluso milenios.
· Es datable - podemos utilizarlo para proporcionar una fecha para los contextos excavados.
· Es identificable - los tipos de recipientes y de sus orígenes pueden proporcionar la información útil sobre los contactos comerciales.
· Es clasificable - las formas de la cerámica y sus funciones posibles pueden decirnos sobre la vida de cada día en el pasado.
· Y es importante como fuente singular de datos: económicos (desde la cadena productiva hasta cualquier tipo de intercambio/comercialización), sociales, tecnológicos, culturales, funerarios, etc

2. LA PRODUCCIÓN DE LA CERÁMICA
La confección del objeto cerámico consta de una serie de fases: captación de materias primas, tratamiento y almacenaje de la misma, elaboración (modelado y decoración), secado, cocción y almacenamiento de los productos cerámicos acabados.

2.1 CAPTACIÓN DE LAS MATERIAS PRIMAS: LA ARCILLA
La zona de captación se sitúa en las proximidades del complejo alfarero y se caracteriza por abundantes recursos naturales al igual que su proximidad a las vías de comunicación. La arcilla podía extraerse de vetas al aire libre o bien mediante pozos, ésta última con menores impurezas. Se empezaba preparando la materia prima por el método de decantación o bien mediante tamices, siguiendo con un sistema de almacenamiento al aire libre para favorecer la oxidación y con ello conseguir mayor plasticidad.

2.2. EL MODELADO Y DECORACIÓN
Todas las piezas de cerámica tienen en común la herramienta con la que fueron hechas, las manos, que introducen una marcada personalidad. Además se empleaba la esteca (pieza de madera o hueso para alisar, cortar, retocar y otras operaciones), desbastadores, alisadores, punzones, etc.
Gran parte de las cerámicas romanas se realizaban a torno, logrando gran maestría y rapidez, modelando primero las partes generales y añadiendo luego las asas, cuellos, etc. La técnica de torneado, mediante el torno rápido (rota figularis), constituida por una simple rueda de madera o piedra, giraba alrededor de un eje al que se imprimía velocidad por medio de un disco fijo a su base y que transmitía el movimiento giratorio a la plancheta superior, sobre la que se colocaba la masa de arcilla.
La otra técnica existente era la del moldeado, el molde se realiza en arcilla refractaria de tono brillante y con la superficie porosa, para facilitar la absorción de agua. La decoración era practicada en el molde aún tierno por medio de punzones, dejando el motivo impreso en negativo, de manera que al aplicar la arcilla en su interior se reproducía en positivo las decoraciones previamente realizadas. La pasta se introducía presionando fuertemente contra las paredes del molde, y después se hacia girar todo el conjunto sobre el torno para trazar la paredes internas. La arcilla empleada en los productos a molde era de cualidades muy especiales, y sobre todo muy fluida, con importante presencia de alcalinos para favorecer el desprendimiento fácil de la vasija ya torneada.
Las cerámicas se secan tradicionalmente en tres etapas, a lo largo de casi una semana, durante este proceso, se requiere máxima precaución para evitar secados violentos o defectuosos, que provocaran la inutilidad de la pieza.

El acabado de las cerámicas concluye con una serie de operaciones tendentes a la limpieza de asperezas y otras imperfecciones además de una serie de tratamientos que proporcionan el aspecto casi definitivo de las piezas:
· Engobado: baño de la vasija superficialmente, realizado con arcilla en estado muy líquido de la misma calidad, puede haber diferentes tonos.
· Pintura: por medio de sustancias minerales a base de jugos vegetales, constituyendo producciones locales de gran interés; un ejemplo a destacar es la de la Península Ibérica.
· Aplicación de “pigmento” o “película de recubrimientos”, se denomina así, porque no se trata ni de un barniz (sustancias oleosas) ni de un esmalte (sin fusión vítrea). Es más bien una arcilla básica muy pura en estado líquido, rica en coloides, oxido de potasio y un fijativo. Es el acabado característico de las cerámicas campanienses (óxido de potasio) y terra sigillata (barros con compuestos férricos y caolín). Una vez aplicado el compuesto, por inmersión, se procede a la cocción.
· Incisión: alteraciones de la superficie de las piezas previamente a la cocción; simples, peinada, burilada, a la ruedecilla...
· Excisión: levantamiento de la superficie, con la pasta fresca y con ayuda de un instrumento punzante. El procedimiento es lento y requiere gran habilidad. Tuvo un uso restringido durante la etapa romana.
· Estampado: presente en toda la cerámica obtenida a molde, dejando la decoración en relieve y el campo en el fondo, ante todo en la sigillata, sobre todo las africanas de los siglos IV al VI d.C. Con motivos variados; palmetas, animales, motivos florales, figuras humanas o cristianas etc.
· Vidriado: aplicación de un elemento vítreo bien mates o transparentes. Interviniendo sustancias refractarias (cuarzo, feldespato), fundientes (óxido de plomo), opacas, colorantes (óxido de cobre, cobalto, hierro). El esmalte se aplica después que la pieza está ya cocida, se realiza en atmósfera oxidante y elevaciones graduales de la temperatura.
· Relieve aplicado: hechas en arcilla corriente o a base de aplicaciones de barbotina: barro en estado cremoso, aplicado con una especie de manga pastelera; crea una serie de motivos de gran belleza: lágrimas, motivos vegetales o figurados, espinas, perlitas,....
· Otros acabados son: incrustaciones de arena; sobre la pasta aún fresca antes de la cocción, típicos de los vasitos de paredes finas béticos, los obtenidos mediante la aplicación del buril rebotando sobre la pieza en el torno, originando una serie de muescas o estrías, imitación de las vetas de mármol o la aplicación de barnices o bordes ahumados e incluso la combinación de varias.

2.3. LA COCCIÓN
Sin duda, la cocción era la operación más compleja dentro del sistema productivo en el cual, horno y condiciones de horneada desempeñaban un papel primordial.
 
Normalmente los hornos estuvieron fuera de los recintos urbanos, aunque hay excepciones (Colonia o Augst). El horno romano constó de tres partes esenciales:
· Praefurnium o pasillo de alimentación del combustible, sirve para la alimentación del horno y en su boca se organizaba el fuego.
· Cámara de fuego u hogar, la corriente de calor, a través de esta cámara se distribuye al laboratorio superior de modo que los productos a cocer se encuentran totalmente apartados del fuego.
· Cámara de cocción o laboratorio, en la parte superior. La separación entre la cámara de fuego y la cámara de cocción se realizaba mediante una parrilla, perforada, por la que el calor pasaba.

En los hornos de terra sigillata la evacuación del calor y los gases se producía a través de un sistema de tuberías que atravesaban el laboratorio.
Esta fase clave, dependía en buena medida de las características tecnológicas de los hornos. Éstos se realizaban generalmente con ladrillos y adobe y solían revestirse las paredes de barro.

Se pueden distinguir diversas modalidades de cocciones según los factores actuantes:
· Cocción oxidante, (con ventilación constante y presencia del aire) produce pastas rojas. Se consigue hacia los 750 grados y con oxígeno.
· En la atmósfera reductora las vasijas se someten directamente a la acción de las llamas y el humo, que las oscurecen y dan una coloración variable entre grises y negras.
· La ausencia de oxígeno en el horno amarillea las pastas.
· Alternancia de atmósferas oxidantes con reductoras, exigía gran pericia por parte del alfarero.
De los distintos modos de cocción se llega a las siguientes modalidades:
· Modo A: cocción reductora seguida de oxidante. Pasta roja con núcleo gris. Ejemplo campaniense.
· Modo B: Cocción reductora seguida de reductora. Pasta gris. Ejemplo Tipo reductora.
· Modo C: cocción oxidante seguida de oxidante. Pasta roja. Ejemplo terra sigillata.
· Modo D: cocción oxidante, seguida de reductora. Pasta gris con núcleo rojo. Ejemplo sigillata africana.

Así el proceso de horneado era el siguiente:
1. Se cargaba los materiales en el horno, apilándolos directamente o separándolos para evitar el contacto entre sí, realizándose con sumo cuidado y optimizando lo mejor posible la hornada.
2. Se encendía y controlaba el fuego, tarea de suma delicadeza, que requería gran destreza y experiencia, para evitar cambios bruscos de temperatura, poniendo en peligro el resultado final las piezas.
3. Se controlaban las atmósferas, tanto las reductoras (cerrando las entradas de aireación) como las oxidantes (abriéndolas).
4. Se realizaba la cocción, que podía prolongarse durante más de 36 horas.
5. Se procedía al enfriamiento por métodos naturales, que podía durar varios días
6. Se procedía a la apertura del horno y a la retirada del material cerámico.
Cualquier error de cálculo en cualquiera de las fases podía dar al traste con la hornada, que por otra parte era bastante frecuente, ya que se han encontrado gran cantidad de material de deshecho en los vertederos, siéndonos de valiosa información. Una vez sacados los productos del horno, lo normal es que éstos se depositaran en unos almacenes dentro del propio centro de producción en espera de su salida al mercado.

3. DISTRIBUCIÓN Y COMERCIALIZACIÓN
La distribución de los productos cerámicos se hizo fundamentalmente a través de vías marítimas y fluviales, al igual que las demás mercancías y en el caso de las ánforas, simultáneamente. Aunque también fue muy importante la red viaria como así lo demuestran multitud de hallazgos. El proceso de distribución sería el siguiente:
-Centro de producción: distinguiendo los officinatores encargados del taller y productores a su vez y los negotiatores o mercatores (naviculares), que serían los comerciantes. Sus ámbitos de actuación están aún en discusión, pudiéndose darse el caso que el productor fuera al mismo tiempo comerciante, o que éste controlara la producción e incluso fueran independientes el uno del otro. Aunque parece haber evidencias de que la relación entre ambos como mínimo era bastante estrecha. Así un centro de producción podía estar destinado bien a un consumo local o bien a un consumo lejano cuya estructura fuera mucho más compleja a través de diversas vías (marítimas, fluviales y terrestres) y diversos intermediarios.
-Puertos de arribo, concentrando las actividades marítimas. Narbona, Arles, Ostia o Cartago funcionaron como inmensos lugares de concentración y posterior redistribución de mercancías, especialmente de vino, aceite, trigo entre otros.
-Distribución última de la mercancía, bien a grandes distribuidores, a la venta ambulante...Éstos intermediarios pudieron actuar como catalizadores de los hábitos, de la capacidad económica y de la tradición de los clientes potenciales de una producción.
-Compra por el cliente, a los productos de gran difusión (campaniense A, sigillata italica...), parecía imponerse el gusto del fabricante sobre el del consumidor, mientras que en las producciones de difusión escasa es el gusto de los clientes el que predominaba. Ésto es matizado según la época y la utilización de concretos mecanismos de difusión.

Después de este breve resumen del proceso de comercialización hay que matizar que éste difiere notablemente entre los diferentes productos y sus diversas variedades. El conocimiento de la producción, distribución y comercialización de la cerámica romana, deriva en gran medida de las marcas de alfarero, que aparecen en los propios productos, la marcas se podían realizar antes de la cocción, estampilladas o grabadas, o después de ésta, grabadas, arañadas o pintadas, que eran las habituales.

4. TIPOLOGÍA
Hay muchas formas de clasificar la cerámica, entre ellas está la que ha propuesto M. Beltrán, según su aspecto funcional, que incorpora la mayor parte de formas conocidas en todas las producciones y etapas de la cultura romana:
1. Menaje de mesa, incluyen gran variedad de formas; de platos, tazas o escudillas, vasos, jarras y botellas en todas sus amplias variedades.
2. Menaje de cocina y despensa, agrupan a todos los recipientes utilizados en la transformación o conservación de los alimentos. Van desde las ollas o marmitas o cazuelas, o fuentes para hornos o sartenes sin olvidarnos de las tapaderas.
3. Grandes contenedores y recipientes para el transporte, para el almacenaje de mercancías y productos sólidos; dolia, o para el transporte de productos líquidos y semilíquidos; ánforas.
4. Recipientes auxiliares, incluyen los que tenían funciones de lavado, vertido o tamizado de líquidos.
5. Instrumentos para la preparación de sustancias, son los objetos empleados para la trituración y mezcla de alimentos o la preparación de salsas, como el mortero y su instrumento de golpeo.
6. Objetos de iluminación, aquí se encuentran representadas las lámparas de aceite o lucernas.
7. Objetos de utilidad diversa, se incluyen una gran variedad de objetos que van desde los empleados en el escritorio, en el tocador o incluso en las ceremonias de culto.

1. VAJILLA DE MESA

1.1 BARNIZ NEGRO ITÁLICO Y CAMPANIENSE

1.1.1 Taller de pequeñas estampillas
Por este grupo entendemos el conjunto de talleres y oficinas situadas entre la Etruria centromeridional y el Lacio centroseptentrional las cuales desde la 2ª ½ del S. IV a.C. y hasta 2ª ½ del S. III a.C. van a producir vasos de barniz negro de cierta calidad, sobre todo cuencos, que se caracterizan por presentar una decoración impresa consistente en agrupaciones de 4 ó 5 pequeñas estampillas, o bien una única central, (generalmente inferiores a 1cm), de diseño muy diversificado y cuidado (palmetas, rosetas, estampillas figurativas, alfabéticas...) sobre el fondo interno del vaso. No se trata pues de una de una producción unitaria y coherente surgida de un único taller o talleres estrechamente conectados entre sí, ni tampoco de un repertorio formal compartido y desarrollado de manera coetánea por distintas producciones. Aquí el nexo de unión va a ser los esquemas decorativos, y la repetición de ciertas formas asociadas a ellos.

1.1.2 Campaniense A
Como cronología esta cerámica abarca desde el S. IV a.C., hasta mediados del S. I a.C. Sin embargo se distinguen cinco etapas fundamentales. La Campaniense A es una de las tres clases cerámicas llamadas “universales”, junto con la Campaniense B y la C. Esta producción fue la primera y la más importante de las cerámicas de exportación anteriores a nuestra era por su volumen de producción y de amplia distribución por todo el Mediterráneo central y occidental. Se caracteriza por su arcilla roja de color vivo, no calcárea, con fractura limpia y regular, con barniz negro metálico muy brillante, iridiscente y a menudo con matices de color rojo en torno al pie. Uno de sus talleres fue localizado en Nápoles, aunque posiblemente la producción fuera realizada en todo el golfo de Nápoles. Las arcillas provienen de la isla de Ischia. El conjunto de la producción responde a un servicio de mesa donde se documentan los vasos para beber (con o sin asas), para servir y comer (platos y cuencos), habiendo algunas excepciones. Las decoraciones pueden ser impresas (palmetas, rosetas, hojas de hiedra, estrías), pintadas (bandas horizontales, círculos o circunferencias concéntricas o composiciones mas complejas, de color blanco o marrón vinosos) e incisas (círculos concéntricos solos o acompañados de palmetas, rosetas u hojas de hiedra).

1.1.3 Campaniense B
Técnicamente se le reconoce por presentar pastas calcáreas de tonalidad beig y rosada depuradas, duras y bien cocidas y un recubrimiento externo negro, negro azulado o grisáceo, uniforme, espeso y liso. Presenta un repertorio bien diferenciado del modelo A, centrándose en la producción de pateras y platos de pies anulares elevados y tendencia a los perfiles angulosos inspirados en las formas metálicas. En su decoración intervienen finas estrías solas o entre círculos incisos, no habiendo casi estampillas.



1.1.4 Campaniense C
Fabricada en oficinas situadas en el área de Siracusa entre los años 150 y 50 a.C. Técnicamente se caracteriza por pastas de decoración gris verdosa con el núcleo castaño o rojizo, no muy duras y un recubrimiento negro profundo, poco espeso y de tacto jabonoso. Su repertorio formal es más pobre, estando limitado a una decena de perfiles de pateras y platos inspirados en los modelos B con algunas formas exclusivas. En su decoración puede mostrar pares de círculos incisos solos o en combinación con bandas de estrías y también algunas estampillas en forma de palmeta o de losange, en el fondo interno.

1.2. TERRA SIGILLATA

1.2.1 Terra Sigillata Itálica (TSI) o aretina
Una de las cerámicas más abundantes era la llamada terra sigillata. Es muy fácil de distinguir por su aspecto exterior, de color rojizo o anaranjado y brillante. Este tipo de cerámica tiene dos características principales; para su fabricación se utilizaba la modelación a molde y su fabricación era en serie debida precisamente a la utilización de moldes y plantillas. Esto abarató los costes y permitió su comercialización masiva en mercados muy alejados de los centros de producción. Su nombre viene dado por la necesidad de distinguir los alfareros y los alfares en los que se fabricaba. Para ello se marcaban las piezas con sellos (sigilla), generalmente en el fondo de la pieza. Hacia los años 30-40 en Arezzo, en el centro de Italia, comienza a fabricarse la primera cerámica sigillata, denominada así por su lugar de fabricación. La producción es doble, con formas lisas (copas, platos y fuentes) y formas decoradas (copas) logradas a molde, con estilos y temas típicos del arte oficial agusteo. Toda su producción se encuentra sellada son las marcas de los talleres, alfareros y decoradores. La producción continúa hasta el 1º ¼ o mediados del S. I d.C, pudiendo dividirse en 3 tipos: formas antiguas, clásicas y tardías.

1.2.2. Terra Sigillata Galica (TSG)
Hacia el año 20 d.C comienza su producción, de gran calidad, en la que se observa una evidente evolución e “industrialización” de la producción anterior a la que imitan. Las producciones siguen siendo lisas y decoradas, aumentando las últimas. Este tipo de cerámica invadirá los mercados con enorme competitividad, sobretodo los productos sudgalicos, que llegaron hasta todos los rincones del imperio romano, destacando los centros de La Graufesenque, que físicamente se distingue por un barniz rojo muy vivo, contrastando con la tsi, con pastas de tono intenso y fracturas muy rectilíneas, y Montans; de pasta generalmente claro, de color beig rosado. No obstante, a finales del S. I, hay un desplazamiento en el que predominan los talleres de Lezoux y la Galia central y los talleres del Este originaran focos de dispersión especializada.

1,2,3. Terra Sigilata Hispánica (TSH).

Tipologías de la terra sigillata hispanica: en la etapa Altoimperial destacan sobretodo el Taller de Tritium Magallum: (I-IV d.C) del Valle del Najerilla (La Rioja), de pasta rojiza clara, corte limpio, con algunas vacuolas y granos amarillentos, y el Andújar: (I-II d.C) de pasta tostada, rosa y ocre carne, mientras que el barniz es color rojo inglés, con abundantes vacuolas y con partículas amarillentas. La Tardía (F. S.III-VI d.C), en general se caracteriza por su porosidad: destacan los Alfares riojanos de aspecto rojo anaranjado granuloso y poroso y los del Valle del Duero por sus formas buriladas y de perfiles gruesos.

1.2.4. Terra Sigillata Clara o africana
La terra sigillata africana se distingue por un barniz anaranjado o rojo-anaranjado de tono claro, y no llevando nunca estampillas o marcas de fábrica y poseer pastas sensiblemente naranjas con variantes. Su lugar de producción estuvo en el África Proconsular y Mauritania, con su centro principal en Cartago. Éstas se desarrollan durante los S.S II y III, y con forman diversas variantes; las denominadas A, se iniciaron hacia el año 60 y logran el predominio en el mercado de todo el mediterráneo occidental a finales del S.I d.C. Al tratarse de piezas lisas con formas muy sencillas la producción es muy amplia, con influencia sudgalica, sufre hacia el año 200 una crisis de que se aprovecha en parte la producción de tipo C, de un taller de los alrededores de Cartago y que intenta una producción decorada de alta calidad, que recuerda a la aretina, con la técnica del relieve aplicado, sobretodo en botellas de dos asas y en cuencos y fuentes. Otros tipos de sigillatas son los tipos de claras B o prebrillantes y brillantes, fabricadas en el Ródano. Su barniz, de brillo metálico, parece ser que fue una moda que intentó imponerse sin mucha fortuna, influenciando parte de la producción hispánica en el S. III. Esta clase más típica aparece en España en toda la costa del Mediterráneo. O el tipo D caracterizada por un barniz rojizo solo en el interior y en el reborde, con decoración estampada con figuras de palmetas u otros tipos estilizados.

1.2.5. Terra Sigillata focense.
Se trata de una producción oriental, localizada en Turquía Occidental, en el entorno de Pérgamo, difundida entre los siglos IV y VI d.C. Se caracterizan por tener una arcilla menos depurada que la africana, de color marrón rojizo, grano fino y buena cocción, su rasgo típico es su decrecimiento de espesor de sus paredes hacia el borde. Su recubrimiento es ligero e irregular, siendo mate o con brillo metálico.


1.3. PAREDES FINAS
Son vasitos de forma troncocónica o globular, llamados así por la extrema delgadez de sus paredes, conseguida gracias al empleo del molde y usados preferentemente para beber en la mesa. Su producción se inició en el S.II a.C, llegando hasta finales del S. I en que dejaron de fabricarse, siendo sustituidas en parte por producciones vulgares, y por otro lado por producciones de lujo, como algunas formas de sigillata clara, brillante. La superficie exterior recibió una variada gama de tratamientos atendiendo a técnicas de puntillado, burilado, incisas, aplicaciones arenosas, de tipo rugoso, diferentes tipos de pulimento, aplicaciones variadas de barbotina o engobes de de distinta consistencia.
Las formas más antiguas son los cubiletes, troncocónicos invertidos de boca ancha y altos, con decoración puntillada, “a la barbotina”, en “espina” o “corbada” y a molde. Las copitas semiesféricas sin asas o con dos asas y con una variada decoración de paredes arenosas, ruedecillas, “a la barbotina”, es producción típica desde época de Augusto y perduran todo el S. I. Los vasos con hojas de agua “a la barbotina”, aunque fabricados en el norte de Italia, se fabricaron también en talleres béticos en la 2ª ½ del S. I., otra variedad son, los del taller de Butte en Lion de pasta de color beig o beige verdoso, fina, dura, calcárea, a veces con aspecto jabonoso, con engobes marrones y finas decoraciones a la barbotina o arenosa. De época agustea también son las producciones de tipo “Aco”, los talleres itálicos, con sus vasos y copas de paredes curvas y borde redondeado, con la parte superior lisa y la inferior decorada, sobre todo con triangulillos en relieve. Un tipo muy característico se denomina de “cáscara de huevo” por la delgadez de sus paredes, semiesféricas, troncocónicas y carenadas en su parte baja, y su color gris blancuzco, su cronología ya es del S. I d.C. desde la época de Claudio-Nerón hasta Vespasiano. Todo ésto son ejemplos de la gran diversidad y difusión de este tipo de cerámica.

1.4. CERÁMICA VIDRIADA
Se obtiene mediante la aplicación en la superficie de un recubrimiento de naturaleza vítrea compuesto de productos refractarios (feldespato y cuarzo), fundentes (oxido de plomo) y colorantes (óxidos de hierro, de cobre o cobalto). Se establece en el mundo romano por estimulo de las tradiciones griegas. Los centros más afamados se hallaron el Oriente como por ejemplo el taller de Tarso (S.S II a.C y I d.C) caracterizado por sus piezas blanquecinas con un vidriado verde en el exterior y melado en el interior. Aunque hubo otro grupo que radicó en las áreas latinas y campana, durante los dos primeros siglos de nuestra era, caracterizado por su diversa coloración; rosada, grisácea o amarillenta, con barniz verde al exterior y marrón en el interior


2. COCINA Y RECIPIENTES AUXILIARES Y DE PREPARACIÓN DE SUSTANCIAS.
Sus formas y producciones son muy variadas. En época republicana y altoimperial sus producciones debieron estar muy centralizadas, momento a partir del cual su producción es totalmente provincial o local. En el área mediterránea costera son típicas las vajillas con patina cenicienta y de borde ahumado de la 2ª 1/2 del S. I a.C llegando hasta los siglos II y IV d.C. Con este tipo de cerámica se fabricaron ollas, cuencos, cazuelas, platos y tapaderas con distintos tipos según su cronología.
Desde época augustea se usan cuencos, primero de borde horizontal y algo altos, y que sustituyen a las grandes fuentes de barniz interior “rojo pompeyano”, de gran difusión, que se caracterizaban por ser platos y fuentes de fondo plano, paredes oblicuas y borde engrosado, recubiertos internamente por engobe rojo. A partir de estas formas, se produjeron en todo el imperio platos de diversas formas, morteros, tapaderas, copas, jarras y botellas. Resaltando la tipología del mortero, por su apreciable presencia, con forma de cuenco y caracterizado por las gruesas incrustaciones de granos de cuarzo o nódulos de óxido metálico en la cara interna. Su uso era el de triturar y mezclar diversas substancias. También hay que resaltar el gran uso que se hizo de las llamadas cerámicas africanas a partir del I d.C., en sus variedades barnizadas, con fondo estriado o de “patina cenicienta”.

1. TRANSPORTE Y ALMACENAMIENTO.
Una producción típica del mundo romano abarca las piezas usadas como recipientes para el traslado y almacenaje de materias primas, principalmente salazones, vino y aceite.
Estos recipientes se pueden dividir en:
Ánforas; de cuerpo cilíndrico alargado, que puede ser mas o menos ovoide, acabando en punta, con cuello alargado y estrecho y dos asas de cintas verticales.
Dolia; de cuerpo esférico, que sirvieron como normalmente contenedores de vino, aceite o depósito de grano.
Las formas resultan altamente funcionales para su almacenaje en las naves, de modo que ellas mismas se apretaban entre si como cuñas, aprovechando la carena de la bodega de la nave.
Estos recipientes llevan normalmente inscripciones sobre sus cuerpos, unas estampadas sobre el barro fresco y que parecen ser marcas de alfarero y otras pintadas en diversas partes del ánfora y que responden al nombre del exportador del material que contenían (naviculatus y mercator), nombres de lugar y capacidad del recipiente.
Sus antecedentes vienen desde época púnica. Las formas son muy abundantes y bastante variadas dentro de las líneas generales. Un ejemplo de ésto se ve perfectamente en el territorio español donde en tiempos republicanos es muy corriente una ánfora vinaria de cuerpo cilíndrico apuntado con cuello muy largo que se fabricaba desde el 180 a.C hasta 50 d.C y que aparece en toda Hispania. A partir de 30-20 a.C aparecen varios tipos fabricados en Hispania para transporte de aceite y salazones. Las ánforas en forma de huso usadas para salazones se fabricaron durante todo el S. I y la 1ª ½ del S. II en las costas de las provincias de Huelva, Cádiz y Almería; mientras que las de forma de dolia, globular se fabrican hasta mediados del S. III a todo lo largo del valle del Guadalquivir, usándose para el transporte de aceite.

4. LUCERNAS.
Son elementos de iluminación, y debido a su continuo uso, su producción es muy abundante. Su producción masiva hace que a partir del S.I d.C (gracias en parte a su fabricación a molde -bivalvo-) fabriquen en todos los puntos del Imperio, de ahí que se conozcan hasta un millar de firmas distintas de taller, aunque paradójicamente no se conocen talleres de lucernas. La lucerna consta de:
· Un depósito para el aceite en forma de “rueda”(infundibulum), que deja en su parte posterior un disco (discus) utilizado para la decoración a molde en donde se encuentra el agujero de alimentación y rodeado por una orla (margo)que también puede estar decorada.
· En un extremo surge la piquera (mixus), pico de la lucerna abierto en un extremo, donde se colocaba la mecha
· En el extremo contrario se le colocaba el asa (ansa), aunque muchas no la tienen.
A pesar de las dificultades que entraña la clasificación tipológica de estos útiles, entre otras por su gran variedad, pueden distinguirse, a grandes rasgos las siguientes:

1. Republicanas: Su cronología abarca desde f. del S. V a.C. Hasta el reinado de Augusto. Es el momento en que las lucernas pasan de estar hechas a torno a ser fabricadas a molde, dejando de lado la tradición helenística para presentar características plenamente romanas, presentando como característica común el pico en forma de yunque. Poco a poco el orificio de alimentación se va haciendo cada vez más pequeño y se diferencia entre la orla y el disco, lo que va a permitir que aparezca la decoración iconográfica, más tarde.

2. De Volutas: con esta variedad nace una nueva tipología de lucerna, el pico cambia de forma y aparecen las volutas, así como la decoración en el disco. Fabricadas todas a molde, lo que permite la profusa decoración, al igual que en la producciones de terra sigillata. Las paredes de la lucerna son ahora mucho más finas y aún falta del pico, se puede clasificar mediante un amplio grupo de volutas gracias a la forma de su sección, así como sus perfiles. Empiezan a fabricarse a partir del reinado de Augusto y terminan a principios del S.II a.C. Son materiales que nos aparecen con marcas, siendo entre ellas una de las más comunes, las in planta pedis.

3. De Disco aparece entre mediados del S.I d.C., prolongándose hasta el III d.C. Éstas se clasifican por la forma de su pico, donde se abandonan definitivamente las volutas. Casi siempre presentan asa, cuyo diseño ya se encuentra en el molde, de forma maciza o perforada, y su orla es mucho más amplia. Su exportación por el Mediterráneo se produce de una forma masiva, cambiando también la estructura de su proceso productivo.

4. De Canal: sus pastas suelen estar generalmente, dentro de la gama cromática del tipo rojo teja, sin que presenten barniz. Sus rasgos tipológicos son; cuerpo troncocónico, orla amplia, con dos o más apéndices laterales y separada del disco por una moldura que se eleva por encima de la orla y el disco, éste es amplio y la decoración suele ser mascaras de teatro. Se les llamó Firmalampen por presentar casi todas marcas de fabricante.

5. Africanas o Paleocristianas: Son producciones que se inician entorno al S. III d.C y que perduran hasta el S. VI d.C. Suelen presentar un notable tamaño, y se caracterizan por su cuerpo ovoide, con perfil troncocónico y una piquera larga, apenas diferenciada del cuerpo y unida al disco mediante un canal abierto. Suelen representar elementos geométricos, vegetales y zoomorfos, así como cruces y crismones. Son producciones norteafricanas, de talleres situados en el área de Cartago, El Djem y El Marhrine. Su material de fabricación fue la terra sigillata africana C, D.
El disco suele estar frecuentemente decorado, ante todo en las formas de volutas, con representaciones de gran calidad artística. Los repertorios decorativos son muy extensos, pudiéndose dividir en: religión y mito, personajes históricos, vida cotidiana, animales, plantas y muestras florales.

Las estampillas o marcas de fábrica no aparecen siempre, consistiendo en tipos incisos, incusos, estampillados o en relieve. Hay marcas in planta pedis, como en la terra sigillata itálica (epígrafas o anepígrafas) desde la época de Tiberio/Claudio; los tria nomina se hacen frecuentes a partir de los Flavios especialmente y los sellos en relieve son exclusivos de las producciones del norte de Italia e imitaciones. Existen además contramarcas especiales y distintos símbolos.

5. OTRAS.
Como se ha dicho en el comienzo de la clasificación tipológica, aquí se incluyen gran variedad de objetos, como son los de escritorio, de culto o de tocador entre otros। En lo que se refiere a los de tocador se podrían dividir en ungüentarios, (son la forma más representativa y tienen funciones varias, fundamentalmente en cosmética, de forma alargada más o menos globular) y Thymarerium, (destinados como quemaperfumes, principalmente en cosmética, se presenta en forma de cáliz con pie alto).


[i] BIBLIOGRAFÍA:

- Caro Bellido, Antonio. ENSAYO SOBRE CERÁMICA EN ARQUEOLOGÍA. Agrija. 2.006
- Orton Clive, Tyers Paul y Vince Alan. LA CERAMICA EN ARQUEOLOGÍA. Critica.1.997.
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2 comentarios:

  1. "sobre todo", no "sobretodo"... hay que cuidar un poco el idioma.

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  2. Te lo agradezco ya que estamos llevando a cabo el reciclaje de tonners y nos va a venir de maravilla, gracias Alicia!

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